2 - 6 febrero
Uiko Watanabe
Un espejo roto en el fondo del pantano refleja la verdad.
En primer lugar, el Butoh no tiene un método como el ballet clásico u otras danzas occidentales. Por lo tanto, es una danza que no tiene respuestas correctas ni necesidad de imitar a otras.
La primera parte de mi taller se centra en el entrenamiento físico.
El butoh no es una danza a cámara lenta ni una danza de estados de ánimo, sino una forma de encarnar la imaginación a través del cuerpo. Por lo tanto, no se trata sólo de la imaginación (cabeza) o sólo de un cuerpo que se mueva bien, sino que ambos son necesarios.
En algunas de las improvisaciones que te propondré, imitarás cosas que conoces bien y que te son familiares. Luego bailaréis con un cuerpo que no es el vuestro. Creo que la imaginación es diferente en los niños y en los adultos. Tenemos una imaginación que viene de crecer y de tener más experiencias, y una imaginación en la que creemos sin cuestionarla.
Son tan diferentes para cada uno de vosotros, y ese es el comienzo de vuestro propio Butoh.
El butoh tiene una cierta belleza que es diferente de las danzas occidentales. Es imperfección, peligro, fragilidad y la soledad de los últimos momentos de una vida que se acaba. Lo que me ronda por la cabeza últimamente es cómo presentar la danza en sí, más que a mí mismo. Un hipotético autoabandono, es decir, perder el sujeto.
Las artes escénicas tradicionales japonesas borran por completo el yo para subirse al escenario. El japonés casi nunca utiliza sujetos cuando habla.
Perdiendo mi nombre, quiero convertirme sólo en la danza.
Esto difiere mucho de la autoexpresión occidental. Yo todavía soy muy principiante, y este taller es para que todos experimentemos y aprendamos juntos.